El sueño de la reconciliación nacional siria

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Escrito por TOMAS ALCOVERRO

Hay alrededor de cincuentas partidos políticos en el territorio controlado por el gobierno. A los partidos clásicos oficiales del ¨Frente Nacional Progresista¨ dominado por el ¨Baas¨, en el que participan dos partidos comunistas, dos partidos de tendencia socialista árabe, la Unión Socialista Árabe y desde el año 2005 el Partido Nacional Social Sirio, han brotado a la sombra de la nueva legislación provocada a causa del movimiento de rebelión contra el régimen una serie de pequeños grupos de muy diversas ideologías, pero que tienen en común acatar el poder del rais Bachar el Assad. Algunas de ellas como el Partido para el Pueblo de vocación marxista, del doctor Kadri Jamil, han pasado de la oposición interna a formar parte del gobierno del que es viceprimer ministro.

Si enmarañado es el paisaje de las organizaciones de la oposición en el exilio, con sus diversas coaliciones, su fragmentación, y sobre todo con los grupos armados radicales islámicos, infeudados a Al Qaida, sometidos a gobiernos como Arabia Saudí y Qatar, el coro de las voces de la oposición interior que apenas trascienden estas fronteras, no deja de ser también confuso. Todos coinciden en rechazar la lucha armada. Las organizaciones del exilio las menosprecian considerándolas ¨la voz de su amo¨.

En un moderno barrio residencial, Machrum Dumar, de la ciudad entre colinas con casas en construcción y pinos hay un nuevo edificio del flamante Ministerio de la Reconciliación Nacional. Fue establecido en el 2011, cumpliendo una de las propuestas del Partido Nacional Social Sirio de Ali Jaidar, ahora el primer titular de su cartera.

Sus dos misiones son fomentar la reconciliación nacional entre todos los grupos internos y exteriores, armados o no, y aliviar las desgracias humanitarias de arbitrarias detenciones, secuestros tanto por parte del régimen como de la rebelión. Su mayor esfuerzo se concentra en la acción política a través de negociaciones y contactos, clasificando a la oposición no por su existencia dentro o fuera del estado sino por su actitud respecto al gobierno.

Así distinguen entre el Consejo Nacional Sirio, los políticos en el exilio que rechazan las armas, los grupos que combaten por venganza, los que están únicamente impulsados por el dinero, y los que como los jihadistas cuentan con sus propios programas políticos como la fundación de un Califato oscurantista y medieval.

¨El propio Ejército Libre Sirio -me explica Elie Saman, consejero del ministro- está muy dividido y la última escisión de los jihadistas más radicales lo ha debilitado aun más, comprometiendo su precaria representatividad. Por lo menos con los rebeldes de nacionalidad siria podemos hablar. Este catastrófico conflicto se nos ha escapado de las manos. Solo una fuerza internacional es capaz de impedir, o por lo menos limitar, que los países que apoyan los partidarios de la Guerra santa dejen de hacerlo. Crece el miedo a la extensión del terrorismo. Con un acuerdo, podría llegarse a que los hombres del Ejército Libre Sirio se reintegrasen a las tropas regulares. Ya se han dado casos de desertores que han querido volver a sus filas¨.

En un despacho paredaño esperan familiares, allegados de personas detenidas, desaparecidas, secuestradas. Es la otra sección del Ministerio con funcionarios jóvenes y motivados, con oficinas limpias y cuidadas. Los secuestros son una plaga social y para solucionarlos emplean sus redes de relaciones, sus servicios de inteligencia. Rechazan pagar los rescates en metálico y a cambio de la liberación del rehén ofrecen ayudas médicas o bien otro tipo de intercambios. Como ocurrió en el Libano de la guerra civil, muchos de los secuestrados y desaparecidos han sido asesinados. Es muy difícil que el ministerio pueda actuar en las zonas dominadas por los rebeldes.

Como decía antes, si bien los partidos de la zona gubernamental aceptan el poder de Bachar El Assad difieren en sus exigencias. Por ejemplo, tanto el Partido Nacional Social Sirio como el Partido Comunista Unificado del doctor Hunein Nemer piden un cambio profundo de las estructuras del régimen vigente, de forma democrática y gradual, abogan por un proceso político en el que participen todos los grupos. El horizonte de las elecciones presidenciales del 2014 que, según dirigentes del Baas, se efectuarán entre junio y julio, serán la prueba de fuego de todo este enjambre de partidos. ¨Aunque el presidente El Assad rehusara presentar su candidatura -me afirmaba uno de sus destacados miembros-, el pueblo sirio le pedirá que no deje de dirigir el Estado en estos tiempos de rebelión. Continuaremos la guerra contra los terroristas antes y después de las elecciones¨.

Fuente: La Vanguardia - 8/10/2013. 

 

 

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