¿Dónde está la acción árabe para Siria?

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Escrito por KHALED DIAB

 

Al igual que en 1958, Siria vuelve a ser el inestable campo de batalla de una mezcla de rivales locales, regionales y actores internacionales. Pero a diferencia de entonces, Siria no ha conseguido en esta ocasión ponerse atrás del borde del abismo. En cambio, se ha visto envuelto en una guerra civil sangrienta y devastadora - por no decir una guerra de poder - que no muestra señales de disminuir.

Las divisiones dentro del mundo árabe respecto a Siria son moneda corriente, ya que se encuentran entre los principales actores internacionales, entre halcones y palomas, ideólogos y pragmáticos, humanitarios y agentes del poder. Alianzas extrañas se han formado y desplazado: Actualmente el respaldo al gobierno sirio son Rusia, Irán, China y Hezbolláh, con la oposición apoyada porEE.UU., Reino Unido, Francia y las ricas monarquías del Golfo, a saber, Arabia Saudita y Qatar. Turquía ha pasado de ser un aliado de Damasco (en las primeras horas del conflicto) a ser integrante del comando del Ejército Libre de Siria.

 

Mientras tanto, Egipto se está desplazando hacia una posición más pro-Assad, gracias a la amenaza de ataques aéreos por parte de los Estados Unidos contra un país árabe amigo, un sentimiento público de queja contra Washington por su percibido apoyo a la Hermandad Musulmana, y un sentimiento anti-islámico que ha convertido a muchos egipcios en contra de todo lo que representaba el derrocado presidente Mohamed Morsi.

 

A medida que cada jugador estatal y no estatal compite para avanzar o proteger sus propios "intereses vitales" como  EE.UU. y Rusia juegan  por el poder, pocos  de los jugadores activos parecen tener interés en el bienestar de los sirios y Siria. Y son los traficantes de conflictos los que están disfrutando de ventaja, con la inundación de armas a Siria e incrementando después los combates.

La ONU debería haber sido la dirección correcta para desactivar este conflicto desde sus primeros días, pero la naturaleza de este organismo mundial es tal que, cuando más se lo necesita, generalmente es de lo más impotente. Pero con la comunidad internacional, incluyendo las Naciones Unidas, obsesionados con las armas químicas, pero paralizados  respecto de las acciones a implementar  para detener la copiosa matanza no química, este debe ser  el momento  en que la región recurra a  sus propios esfuerzos y arrime el hombro para resolver este lío, por lo más  tristemente poco probable que pueda parecer - y eso significa acción por parte de la Liga Árabe. Al igual que con muchas otras crisis anteriores, los esfuerzos de la Liga Árabe, auténticos como lo fueron en algunos temas, han conducido a la nada.

 

Incluso  el atrevido acto de suspensión de Siria y la imposición de sanciones al régimen de Damasco poco hizo para intimidar a Assad, lo que subraya cuán poco apalancamiento parecen ejercer los países árabes uno sobre el otro. Al igual que la iniciativa árabe de paz para Israel y Palestina, el plan de paz de la Liga Árabe para Siria está en la estantería acumulando polvo después de la retirada de sus monitores de Siria en enero de 2012 debido a "un endurecimiento de la represión del gobierno", según los términos emitidos por el jefe de la Liga Árabe, Nabil al-Arabi.
Estos fracasos no alientan optimismo, especialmente a la luz de cuan dividida se encuentra la Liga respecto al camino a seguir y cómo algunos de sus miembros están activamente enviando armas y fondos a los rebeldes.

Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente. A pesar de que la guerra civil en Siria está lejos para miembros integrantes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, por lo tanto, no desafía en forma inmediata su seguridad, la Liga Árabe no puede permitirse el lujo de ser tan complaciente, especialmente dado el peligro que el conflicto pueda extenderse a toda la región de una manera impredecible e inesperada.

 

El régimen de Assad, ahora que ha convertido gran parte del país en ruinas y desplazado a millones, puede estar sufriendo de fatiga de guerra, y podría estar buscando una estrategia de salida. Los rebeldes están en desventaja militar y están en un punto muerto en sus esfuerzos por desalojar al régimen militar, por lo que también pueden estar buscando un retorno a medios más pacíficos. Esto puede hacer que los esfuerzos de mediación árabe sean más fructíferos en esta ocasión.

 

Además los esfuerzos  de la Liga Árabe son propensos a ser vistos como más legítimos por el régimen y las principales facciones rebeldes, por no mencionar a todo el mundo árabe. De hecho, la eventual posibilidad del retorno de Siria, donde nació la ideología del pan-arabismo, al redil árabe, puede ser utilizada como una zanahoria para aproximar a Damasco hacia una solución negociada

 

Entonces, ¿qué es  lo que puede hacer la Liga Árabe? La máxima prioridad en la que todo el mundo debe estar de acuerdo - incluso aquellos que están ayudando a financiar el conflicto - es que la violencia tiene que parar, tanto por razones humanitarias como por un pragmático interés propio.

 

Tomando el ejemplo de la Paz de la Unión Africana y el Consejo de Seguridad, y sus esfuerzos de mantenimiento de la misma en todo el continente, la Liga Árabe puede trabajar en la negociación de un cese al fuego y el despliegue de fuerzas de paz de los países árabes que no tienen una participación directa en el conflicto. De hecho, la Liga Árabe tiene que forjar su propio mecanismo de seguridad mutua, a la luz de la creciente posibilidad de que estalle un conflicto armado entre y dentro de los estados de la región, mientras que el éxito de este proyecto podría ayudar a allanar el camino hacia una integración regional más perdurable una vez que este volátil período haya pasado.

Una vez silenciadas las armas, mediadores de la Liga Árabe pueden ayudar a negociar un acuerdo provisional para la transición pacífica del poder

 

Aunque este parezca un escenario poco probable, sobre todo teniendo en cuenta la reputación de la Liga Árabe como un ineficaz lugar de conversación, debido en gran parte a la ausencia de mecanismos para hacer cumplir sus resoluciones, hay precedentes. Esfuerzos de mediación árabes detuvieron exitosamente a Septiembre Negro de provocar una guerra civil total en Jordania  y, eventualmente y después de demasiado derramamiento de sangre, ayudó a poner fin a la guerra civil en el Líbano.

 

Hoy en día, las apuestas son sin duda mucho mayores en cuanto Siria es un estado central en una región que ya es mucho más inestable, por lo que está en el interés de cada Estado árabe tomar las medidas que crea adecuadas. Si las intensificarán es una pregunta muy abierta. Por ejemplo, los países del Golfo, que erróneamente piensan que están muy lejos y que durante décadas han considerado al secular panarabismo de Siria como una amenaza, y que tratan de utilizar sus petrodólares para contener las revoluciones 'Primavera árabe' o para darles un conservador corte islámico pueden sentirse menos inclinados a unirse a los esfuerzos para poner fin al conflicto.

 

Pero, en última instancia, cuando sus hermanos árabes están siendo masacrados, y el país convirtiéndose  en polvo, la acción árabe aliada es la humana y la acción humana a tomar.

 

Khaled Diab es un periodista egipcio-belga, blogger y escritor que ha pasado la mitad de su vida en el Medio Oriente, incluyendo casi dos años en Jerusalén, y la otra mitad en Europa.

 

Fuente: Haaretz - 16/9/2013 - Traducción: Israel Laubstein.

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