Resultados no intencionales de la Guerra del Líbano

Imprimir

Escrito por Emannuel Siván

El peligro de una guerra civil todavía amenaza al Líbano. Pero la Segunda Guerra del Líbano, lanzada con criminal apresuramiento y dirigida con torpeza, produjo durante el último año resultados no intencionales, que son decididamente positivos también a nivel regional.

En la actual situación, que no es la mejor, ¿qué hay que hacer? Sería deseable dejar por una breve hora de mirarse el ombligo y mirar hacia el entorno regional, la arena libanesa por un lado y la del Medio Oriente por el otro. ¿Qué ha cambiado en ellas en un año que pasó desde la guerra?

En el plano libanés se registra un endurecimiento de los límites entre los grupos étnicos. La decisiva mayoría de cada comunidad apoya, casi en todos los temas, a la conducción étnica. El viraje decisivo, que comenzara con el asesinato de Rafik El-Hariri, el ex primer ministro y fue intensificado con la guerra, ocurrió en la comunidad sunita. Este grupo, buena parte del cual fue siempre ambivalente respecto de sus lazos con el estado y ha aspirado a la unificación con Siria, ha cambiado de rumbo.

En efecto, casi todo sunita libanés apoya hoy la existencia del estado, y se alinean con los esfuerzos del también sunita primer ministro Fuad Siniora de reconstruir la autoridad del estado y su capacidad de imponer el orden. Siniora lo hace con el respaldo de la mayoría de los cristianos maronitas y de los drusos, los abanderados tradicionales de la independencia del Líbano.

Estos cambios radicales no sólo condujeron a la "Revolución del Cedro" (la expulsión del ejército ocupante sirio en marzo de 2005), sino también al fortalecimiento del ejército del Líbano en el último año. La cúspide del proceso fue el ataque del mes pasado al campo de refugiados palestino en el río El-Bader (zona extraterritorial desde 1969) y el desmembramiento de la banda de "Fatah El-Islam".

Sólo que los aparatos del gobierno (el ejército, la policía, la recaudación impositiva) no fueron todavía reconstruidos y la inteligencia siria también actúa todavía en el Líbano, lo que se pone de manifiesto en los atentados contra periodistas y encumbrados políticos anti-sirios. No obstante, está claro que el estado atraviesa un proceso de fortalecimiento. Sólo la comunidad chiíta, encabezada por Hezbollah, apoya a Siria, pero las ínfulas de la organización de constituir "el escudo del Líbano" (respecto de Israel), que es también una excusa para no desarmarse, resultaron debilitadas a raíz de la guerra en el verano de 2006.

En el plano regional, la revelación del alcance del sistema bélico subterráneo en el sur del Líbano y la dimensión del armamento misilístico de Hezbollah provocó una profunda conmoción en los liderazgos de Arabia Saudita, Egipto, Jordania y los Emiratos del Golfo. El hecho de que hubiera sido montado semejante batería con la ayuda iraní ya era conocida, pero sus dimensiones fueron una sorpresa enorme. Resultó ser que los iraníes habían construído una presencia significativa en el sur del Líbano, invirtiendo cientos de millones de dólares, para construirse una opción de abrir, llegado el día, un segundo frente contra los Estados Unidos, si llegaba a un enfrentamiento bélico con la superpotencia.

Por suerte para esos países árabes, el cliente de Irán, Hezbollah, activó el sistema antes de tiempo debido a su iniciativa del 12 de julio de 2006 de secuestrar y matar a soldados israelíes. Según la lógica de los sauditas y sus aliados, quedó puesta al descubierto la intención de Irán de obtener la hegemonía regional.

De aquí surge el "eje del miedo", llamado también el "eje de los moderados", destinado a la defensa frente al peligro de una revolución chiíta, dinámica y eficaz, que sirva a los intereses iraníes y desestabilice el status quo dentro de Arabia Saudita, del Líbano y de Bahrein, y desplace a Egipto de su posición hegemónica en la región. La "media luna chiíta" proyecta su sombra, declara Abdallah, rey de una frágil Jordania.

Se trata, pues, de una reforma estructural internacional, de países preocupados por el status quo y que manifiestan una acción más intensiva que en el pasado en el área de la cooperación de inteligencia y militar, y con iniciativas diplomáticas anti iraníes. Siria, aliada de Irán, ha quedado aislada.

Los tiempos mesiánicos no tocan a la puerta todavía. El peligro de una guerra civil todavía amenaza al Líbano. El "eje del miedo" sufrió una derrota en Gaza con el copamiento del Hamás. Pero la Segunda Guerra del Líbano, lanzada con criminal apresuramiento y dirigida con torpeza, produjo también resultados no intencionales, que son decididamente positivos y que mejoraron la situación estratégica de Israel.

Fuente: Haaretz - Povesham - 6/7/2007.

 

Apoye la Iniciativa de Ginebra: envíe un e-mail a Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Escriba en la línea de asunto: "Apoyo Ginebra", e informe su nombre completo, profesión/actividad y ciudad/provincia.

¿Por qué donar a
Argentinos Amigos de Paz Ahora?