El día después que el Congreso respalde el acuerdo con Irán, ¿qué ocurrirá con los lazos de amistad entre Israel y los EE.UU.?

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Escrito por ALFRED MOSES

Imaginen que ahora es la mañana posterior al fracaso del Congreso de los Estados Unidos en obstruir el acuerdo estadounidense con Irán, patrocinado por el presidente Barack Obama. ¿Qué es lo que irá a hacer el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu?. No consiguió frustrar  el acuerdo y en el proceso fracturó a la comunidad judía estadounidense, enajenó una gran franja de sus partidarios estadounidenses (judíos y no judíos) y torpemente intervino en la política estadounidense, donde gobiernos extranjeros desde lamisma fundación de la república, con razón temían incursionar, inclusive el que es un estrecho aliado de los Estados Unidos.

No es la primera vez en su historia, pero tal vez de un modo más acentuado, en la que Israel será considerado como torpe por los estadounidenses, el haber elegido una pelea que no podía ganar, luchando contra el presidente de los Estados Unidos en su propio terreno, como David contra Goliat, sólo que esta vez ganó Goliat.

¿Está irremediablemente perdida la "relación especial" de Israel con los Estados Unidos? Yo creo que no. Pero hay trabajo por hacer, en ambos lados.

La Administración Obama tendrá toda la razón política y estratégica en querer reparar la relación con Israel y reconstruir la confianza entre los dos países.
Políticamente, los judíos siguen siendo un pilar clave de la base electoral demócrata (favorecieron al partido con el 70 por ciento de apoyo en las dos últimas elecciones presidenciales), un hecho real que no da por perdido el presidente, aunque él mismo no se presenta a las elecciones. Por otra parte, los judíos americanos son políticamente activos como candidatos, voces influyentes y contribuyentes financieros a las arcas del Partido Demócrata, bien fuera de proporción con respecto al tamaño de la comunidad. Las encuestas indican que la mayoría de los judíos americanos apoyó al presidente en el acuerdo con Irán, pero las organizaciones judías más importantes se opusieron al mismo, al igual que un gran número de prominentes judíos de los Estados Unidos.

En los meses que permanezca en el cargo, espero que el gobierno de Obama busque las maneras de reconstruir el apoyo judío al Partido Demócrata extendiendo la rama de olivo a Israel - tanto en declaraciones tranquilizadoras sobre valores compartidos y amistad duradera, como en manifestaciones tangibles de apoyo , concretadas en una reforzada cooperación militar (incluyendo avanzado armamento diseñado para contrarrestar un Irán que podría buscar la forma de apartarse del acuerdo nuclear), una mayor cooperación de la inteligencia, y visitas de alto nivel entre los dos países.

El día después de que el acuerdo de Irán se convierta en un hecho consumado, los Estados Unidos e Israel tendrán que compartir los mismos intereses estratégicos como lo han estado haciendo hasta el día anterior: el grupo Estado Islámico (también conocido como ISIS o ISIL) y sus seguidores seguirán librando una guerra en Siria, Irak, Yemen y Egipto. Irán seguirá amenazando con aniquilar a los Estados Unidos e Israel - y, en el caso de Israel, financiando activamente grupos terroristas que buscan su destrucción. El conflicto entre musulmanes sunitas y chiítas no habrá desaparecido. En resumen, la inestabilidad en el Medio Oriente seguirá amenazando vitales intereses estadounidenses e israelíes. La cooperación bilateral entre los Estados Unidos e Israel será tan importante como lo ha sido hasta ahora.

La necesidad de reconstruir las relaciones bilaterales será aún más importante para Israel, como socio menor en la relación. Al elegir luchar contra el presidente de Estados Unidos (y perdiendo públicamente de un modo terrible), Netanyahu es visto por muchos israelíes como habiendo puesto potencialmente en peligro la estrecha relación militar y política con los Estados Unidos, tan importante para su supervivencia a largo plazo en una región hostil. Israel tendrá que buscar la manera de reconstruir la estrecha colaboración y confianza con los Estados Unidos que existía antes de la división por el acuerdo con Irán y encontrar oportunidades que mejoren su seguridad frente a las continuas amenazas iraníes contra el Estado judío. Como mínimo, esto significa armamento modernizado procedente de los Estados Unidos, planificación militar bilateral y un intercambio de inteligencia cada vez más estrecho. Netanyahu seguramente entiende que el apoyo de Israel debe obviar las diferencias y a través de todos los gobiernos volver a ser el artículo de fe que ha prevalecido desde la Administración Truman. Esto tiene implicaciones existenciales de Israel que ningún primer ministro puede ignorar.

A nivel práctico, y a fin de que Israel tenga una verdadera oportunidad de lograr estos objetivos, probablemente necesite un nuevo embajador en Washington, uno cuyas manos no estén manchadas por la desventurada incursión que Israel ha tenido en la política partidista estadounidense. Israel ha sido bendecido con experimentados y respetados oficiales militares de alto rango y profesionales que durante años han trabajado colegiadamente con sus contrapartes estadounidenses, esto lo sabe Washington, y no están vinculados a partido político alguno o principales donantes políticos en los Estados Unidos. El primer ministro debe mirar a esta rica reserva de talentos en la elección de próximo embajador de Israel en Estados Unidos.

La mañana después se acerca rápidamente. Cuando llegue, Israel y los Estados Unidos necesitarán reparar las secuelas que ella traerá consigo. Cada uno tendrá que hacer su parte en restaurar la confianza mutua que se haya perdido.

Fuente: Haaretz - 31/8/2015 - Traducción: Israel Laubstein.

Alfred H. Moses fue Asesor Especial del Presidente de los Estados Unidos (1980), embajador de los Estados Unidos en Rumania (1994-1997), Enviado Presidencial Especial en el conflicto de Chipre (1999-2001), presidente del Comité Judío Americano (The American Jewish Committee) (1991-1994), y se desempeña actualmente como presidente de la UN Watch (organismo de vigilancia de la ONU) en Ginebra. Sus escritos han aparecido en los principales periódicos en los Estados Unidos, Europa e Israel.

 

 

 



 

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