A relajarse todo el mundo, Israel puede vivir con el tratado con Irán

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Escrito por UZI EVEN

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Si usted piensa que Irán suele defender el acuerdo nuclear firmado en Viena (porque el régimen iraní ha sido atrapado mintiendo en el pasado ¿correcto?), le recomiendo que deje de leer en este momento. Estoy seguro que el tratado que fue firmado es preferible a la actual situación, porque este demora la capacidad de Irán para desarrollar una bomba nuclear en por lo menos 15 años y en la práctica terrmina con sus aspiraciones nucleares. ¿No me cree? Mire los hechos.

La infraestructura actual de Irán para el enriquecimiento de uranio se estima que incluye unas veinte mil centrifugadoras situadas en dos lugares principales (Natanz y Fordow). La mayor parte de las centrifugadoras son del tipo más antiguo (IR-1) y el resto son del tipo más nuevo (IR-2), que son tres veces más eficientes. Los iraníes tienen actualmente 10 toneladas de uranio de bajo enriquecimiento o con un 3,5%, que han almacenado durante la última década. Las 10 toneladas de uranio son suficientes para crear una decena de bombas atómicas, que están basadas en un alto % de uranio enriquecido, o un 90%. En la práctica, si los iraníes hubieran querido, pudieron haber ya realizado un ensayo nuclear.

Irán ya tiene los conocimientos tecnológicos y la infraestructura para la fabricación de bombas nucleares que, sobre el papel, crecerían a un ritmo de unas cuantas bombas por año. En los últimos años, Israel ha tratado de retrasar o revertir esta capacidad a través de recursos abiertos y encubiertos, con escaso resultado. Incluso la opción militar no cambiaría completamente la situación actual. Sólo retrasaría el programa nuclear iraní por dos años como máximo.

Entonces, ¿qué es lo que ha cambiado? El acuerdo firmado entre las potencias e Irán demora el programa nuclear iraní en por lo menos 15 años, y tal vez más. El acuerdo fue escrito por expertos nucleares y bloquea todos los caminos que yo conozca hacia la bomba. Los iraníes pueden estar celebrando, pero ellos se han tragado en realidad una píldora muy amarga, mayor que aquélla de las que les gustaría enterarse.

Al analizar todos los detalles del acuerdo se puede ver que Irán se ha comprometido a no acceder a armas nucleares, por cualquier sendero disponible que conduzca a ellas, y no podrá enriquecer uranio por encima del nivel más bajo, o sea 3,67%. Irán debe enviar al extranjero todas sus reservas actuales de uranio que superen los 300 kilogramos, valor insuficiente para fabricar incluso la mitad de un arma nuclear. Además, el número de centrifugadoras de enriquecimiento de uranio bajarán a 5060 (las existentes en Natanz), todas las cuales serán del tipo más antiguo y menos eficiente.

Las instalaciones actuales de Irán se verán obligadas a cambiar: la instalación subterránea en Fordow no procesará la división de uranio en absoluto; el reactor de Arak, que es el más temido debido a su capacidad para fabricar una bomba de plutonio que puede colocarse en un misil, será rediseñado para que allí se vuelva imposible enriquecer plutonio de grado militar. Irán también tuvo que garantizar que no trataría de producir uranio en cualquiera de sus reactores actuales.

Sobre todo, las potencias ejercen el poder de sancionar, de modo que cada aspecto del acuerdo está vinculado a estrechas vigilancias que están a cargo de la AIEA*, y que exige a las organizaciones su renovación anual. En términos más simples, una violación del acuerdo dará lugar a nuevas sanciones contra Irán, de ahí mi desorientación con respecto a la acérrima resistencia que inspira este acuerdo, especialmente entre los elementos no radicalizados de la política israelí.

Me parece que todos se precipitaron en el enfoque antes siquiera de haber conocido los detalles del acuerdo, tal vez debido a las pasadas violaciones de acuerdos de los iraníes. ¿Pero violarían ellos realmente el acuerdo, momentos después de firmarlo, solo para volver a un régimen de sanciones que tanto les encanta?

Uzi Even es profesor de Física en la Universidad de Tel Aviv y se desempeñó como científico en la Central nuclear de Dimona (Israel).

Fuente: Yediot Ahronot - 16/7/2015 - Traducción: Israel Laubstein.

*AIEA es un organismo internacional de energía atómica, patrocinado por las Naciones Unidas, que tiene como objetivo que la energía nuclear solo sea utilizada para fines de paz, salud y prosperidad en todo el mundo y no con fines militares.

 

 

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