El desierto del Sinaí de Egipto - Un refugio para los descontentos

Imprimir

Escrito por THE ECONOMIST

 

A raíz de la caída de Muhammad Morsi el Sinaí se está volviendo cada vez más peligroso. No bien el ejército de Egipto hubo echado a Muhammad Morsi de la presidencia en el Cairo, islamistas armados asumieron el control de las oficinas del gobernador en el-Arish, capital provincial en el extremo norte de la península del Sinaí. Los guardias islamistas armados estuvieron protegiendo a grupos de camaradas islamistas reunidos en la plaza principal de la ciudad que agitaban las banderas negras de Tawid wal Jihad, que afirma ser una filial de al- Qaeda.

Uno de los oradores fue un hombre acusado de bombardear un hotel de turistas en 2004 en Taba, en el extremo sur-oriental del Sinaí, cerca de Israel.

“Estamos en otro Afganistán” se quejaba el alcalde, Amar Goda.

 

Al sur-este de  el-Arish la ciudad de el-Gorah, cercana a la base de las fuerzas multinacionales y  observadores (MFO) que se suponen está para vigilar el tratado entre Israel y Egipto, pronto pareció ser  una zona de guerra. El 5 de julio una veintena de hombres enmascarados con uniformes negros, armados con armas pesadas, dispararon durante su trayecto hacia el centro de la ciudad matando a dos soldados que estaban parados junto a sus tanques. Soldados egipcios se desplazaron hacia los tejados, apuntando sus armas abajo hacia el mercado. El ejército trató de imponer en esos momentos un toque de queda nocturno. Mientras tanto los observadores de la MFO, procedentes de una docena de países, entre ellos Australia, Colombia, Fiji y Estados Unidos, se agazapaban  nerviosamente en su base.

 

La mayor parte de los hombres armados son beduinos que suman agravios de larga data contra el gobierno central en el Cairo. Dicen que son excluidos de alistarse en el ejército o la policía; que encuentran difícil conseguir empleos en el turismo; y se quejan que muchas de sus tierras les han sido usurpadas.

 

Explotando la situación, los  militantes islamistas han saltado sobre la carroza de la causa popular beduina.

Se dice que los combatientes islamistas de Gaza, aliados a la Hermandad Musulmana de Morsi, han formado una vanguardia en el Sinaí con la esperanza de disuadir al ejército egipcio de bloquear  al enclave palestino desde el oeste, como lo hicieron durante la presidencia de Hosni Mubarak antes de que fuera derrocado hace dos años. Puede ser que  ahora ofrezcan un refugio en el Sinaí a los desafiantes Hermanos Musulmanes como consecuencia de la caída de Morsi. "Los que salpicaron a Morsi con agua, con sangre serán salpicados", dice un líder de la Hermandad.

 

Grupos yihadistas, detectando el vacío, han estado recorriendo durante un tiempo las ingobernadas  tierras yermas del Sinaí. Un líder yihadista argelino ha declarado que el Sinaí no estará pacificado hasta que  Morsi no retorne a su cargo. A medida que la agitación se instala con mucha fuerza en el resto de Egipto, una gran variedad  de descontentos está convergiendo hacia la península.

 

Sólo si Egipto puede rápidamente volver a ubicarse en el camino hacia la democracia podrá impedir que el Sinaí se convierta en un campo de batalla de islamistas enfrentando al ejército egipcio, dice Goda. Los generales ya tienen desplegados, desde la remoción de Morsi, helicópteros y tanques en lo que fue una zona desmilitarizada.

 

Tanto los beduinos como  los miembros de la Hermandad temen que los generales puedan hacer volver  a las fuerzas de seguridad del Estado que torturaron a miles de personas en una campaña de contrainsurgencia contra el terrorismo, después de que fueran bombardeados los hoteles turísticos en Sharm el-Sheikh en 2005. Durante la revolución egipcia en 2011 los militares de seguridad fueron enviados a hacer las maletas por los lugareños.

 

Islamistas armados han reanudado también su viejo recurso de bombardear el gasoducto que atraviesa el Sinaí, que es utilizada para suministrar gas a Israel y Jordania. Y desde la partida de Morsi, han disparado cohetes a Eilat, lugar turístico de Israel. También le han disparado a soldados egipcios;  uno de ellos se  encuentra convaleciente en el hospital de el-Arish.

 

Se dice que decenas de personas de seguridad han sido asesinadas en el Sinaí desde la caída de Mubarak en 2011. "Los grupos armados salafistas estaban depositando su confianza en las urnas", dice Goda. "Ahora que ven que nuestra democracia es una farsa, van a confiar nuevamente en las balas, y van a arrastrar también a la Hermandad."

 

Fuente: The Economist  - 13/7/2013 - Traducción: Israel Laubstein.

 

 

 

 

 

 

Apoye la Iniciativa de Ginebra: envíe un e-mail a Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Escriba en la línea de asunto: "Apoyo Ginebra", e informe su nombre completo, profesión/actividad y ciudad/provincia.

¿Por qué donar a
Argentinos Amigos de Paz Ahora?